XIV CERTAMEN FOTOGRÁFICOlogofoto

El Judío 4 PDF Imprimir E-mail
Martes, 25 de Marzo de 2008 13:03

El Judío.

por Manuel Guijarro Nucete y Manuel Cubillo Pérez

Es el Judío, la figura típica y popular, que por su colorido y original atuendo y su enérgico y particular toque de tambor, ha dado popularidad, esplendor y originalidad a la Semana Santa de Baena.

El Judío, "colinegro o coliblanco", con chaqueta roja ricamente bordada y pantalón negro, con un bonito pañuelo de seda sobre el cuello, casco de metal de coracero francés, plumero de vistosos colores y largas crines de caballo, negras o blancas, hacen sonar sus bien apretados tambores de cuerdas y chillones, llenando el aire de nuestro pueblo con ese sonido lejano que hace latir el corazón y estremecer el alma del baenense.

Este pintoresco personaje es un cofrade más, integrado en Cuadrillas bajo el mando del Cuadrillero, que usa bastón como símbolo de autoridad, y formando así las dos Turbas de Judíos, Blanca y Negra, en el seno de las diferentes Cofradías.

La diferencia del color de la cola, crea una peculiar rivalidad entre ambas Turbas, e incluso entre las Cofradías a las que pertenecen. Es tal la importancia que se le da al color de la cola, que marcan a las Cofradías e incluso a las procesiones con el carácter de «blancas o negras». Y así suele decirse que las procesiones del Miércoles, Jueves y Viernes Santo por la noche pertenecen a los blancos o son de la Cola Blanca, mientras que las procesiones del Viernes Santo por la mañana y Domingo de Resurrección pertenecen a la Cola Negra.

Dice D. Luis Roldán en su libro "La Semana Santa de Baena": "El Judío es el personaje más pintoresco y anárquico de la Semana Santa, lo mismo va en formación que camina por su cuenta, lo mismo toca en las calles que en el interior de los edificios...".

Y de su toque de tambor, D. José Luque Requerey lo define en su libro "El Viernes Santo al Sur de Córdoba", hablando de las turbas: "el retumbar constante y aparentemente desordenado de sus tambores, como un mar embravecido, como una tormenta que se acerca, como un temblor de tierra, como un torrente de agua que se despeña, como el llanto o el lamento de una multitud".

Los Judíos, representan en nuestros desfiles procesionales, al pueblo Judío en la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo.

Pero este insólito personaje ha ido evolucionando a lo largo de su historia incluso en sus elementos más esenciales, hasta llegar a su versión actual. En sus orígenes no llevaba tambor, ni hubo diferencias de colas, elementos fundamentales en el Judío de la actualidad.

Buscando la luz de sus orígenes, Luque Requerey habla de su posible existencia e incorporación en las Cofradías en el siglo XVII, y hace alusión a las Turbas allá por el 1800, buscando su origen en aquellas figuras de caretas horribles y cabelleras desgreñadas.

Según la hipótesis de D. Luis Roldán, el Judío surge en la segunda década del siglo XIX, como una figura espontánea y popular que se incorporaba a las procesiones con la finalidad de hacer penitencia y dar gracias por los favores recibidos. Esa figura era el soldado que venía de luchar contra los franceses o de prestar sus servicios militares.

Posteriormente, bien por devoción o por petición de las cofradías, continuaron en los desfiles procesionales, organizándose al estilo castrense, con un tambor delante de la formación marcando el paso y creando para el mejor orden, jefes de grupos o cuadrilleros con «cola blanca y bastón» a diferencia de los demás Judíos que solían llevar cola negra y lanzas o rosarios. El cambio de las lanzas por el tambor no fue de una manera brusca sino de una forma paulatina, pasando así de uno en toda la turba a uno por cuadrilla, después a tres y posteriormente al abandono de las lanzas para salir todos tocando el tambor.

Y probablemente fue el 28 de febrero de 1892, la fecha de la escisión definitiva entre las dos colas por divergencias entre unos y otros, llevándose a cabo una profunda reorganización.

Desde esta fecha se acentúa la pugna y diferenciación entre las Turbas de Judíos de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno (Colinegros) y el otro bloque, Turbas de Judíos de las Cofradías de Ntro. Padre Jesús del Huerto, de la Vera Cruz y Dulce Nombre de Jesús (Coliblancos).

En la actualidad, es importantísimo el papel que «las Turbas de Judíos» desempeñan en nuestras procesiones, participando activamente en todos sus actos y ceremonias, haciendo así del Judío, el elemento más activo e indispensable de nuestra Semana Santa.

 
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